la batalla de berlin

Friday, May 05, 2006

la batalla de berlin por winston canahuate


por winston canahuate
La Batalla de Berlín (1)

Cuando Eisenhower cambió la dirección general de la ofensiva Aliada, de Berlín a Dresden, por primera vez, el 28 de marzo de 1945, desde que tomó el mando de las Fuerzas Aliadas en Europa, envió un mensaje a Stalin informándoles de su cambio de estrategia y pidiéndoles al líder soviético que le comunicara cuáles eran sus planes.
Mariscal de Campo Georgi Zhukov
Mariscal de Campo Ivan Koniev
Los británicos pusieron el grito en el cielo. Montgomery tenía la esperanza que las fuerzas británicas a su mando en el norte, llegaran a Berlín, antes que Bradley, Zhukov o Koniev, para borrar en la historia sus fracasos anteriores, en especial el desacierto de la Operación Market Garden. Churchill se comunicó con el delicado Roosevelt, cuya salud se deterioraba aceleradamente, protestando por el cambio de estrategia del Comandante en Jefe. Su argumento era válido, cuando le dijo a Roosevelt que para los alemanes la toma de Berlín sería el símbolo de la derrota definitiva y con la llegada de Montgomery a la capital germana se impedía que Stalin ocupara la mitad de territorio alemán incluyendo la capital. De hacerlo así, los acuerdos de Yalta podrían cambiarse, a la vista de los hechos consumados, y Stalin tendría que aceptarlos. Roosevelt no intervino respaldando más bien las decisiones de Eisenhower.
Click en el mapa para ampliar
Mientras tanto, el líder soviético, al recibir la carta de Eisenhower, nuevamente tuvo uno de sus acostumbrados ataques de ira. Estaba seguro, que lo que intentaba el Comandante en Jefe de las fuerzas Anglo-Americanas era engañarlo una vez más, haciéndole creer a los rusos que cambiarían la dirección de la ofensiva para distraer a las fuerzas rusas y luego caer sobre Berlín. Por supuesto que Stalin conocía muy bien los deseos y las intenciones de Churchill en relación con la capital soviética y que habían sido causa de agrias discusiones en Yalta.
Haciendo gala de sus grandes dotes de político sagaz y zorruno, Stalin le contestó a Eisenhower el 2 de abril, que respaldaba su cambio de planes y que dirigiría sus esfuerzos también, en dirección a Dresden para encerrar a las fuerzas alemanas entre las pinzas formadas por las puntas de lanza estadounidenses y soviéticas, añadiendo también, que a Berlín enviaría sólo fuerzas secundarias para mantener la presión y asegurándole por último, que concordaba plenamente con él, en el sentido de que la capital alemana, había perdido importancia estratégica.
Luego de enviar el mensaje, Stalin mandó llamar a los mariscales Georgi Zhukov e Ivan Koniev, quienes eran comandantes del Primer Frente Bielorruso y del Primer Frente Ucraniano, respectivamente. A boca de jarro les pregunto "¿Quién tomará primero Berlín, nosotros o los angloamericanos? Ambos mariscales, que eran rivales en la disputa de glorias militares, contestaron al unísono: “Nosotros". Stalin explicó a los mariscales sus temores que Eisenhower los estaban distrayendo para llegar primeros a Berlín. Ambos mariscales aseguraron al líder que estaban prestos a hacer los arreglos necesarios para planificar la ofensiva y arrasar la capital alemana, ambos tratando de convencer a Stalin que estaban en mejor posición para hacerlo. Hubo ligeros cambios de impresión sobre el número de días necesarios para preparar la ofensiva, cada quien bajando las cifras para ser el elegido, pero tratando de obtener el tiempo necesario para reorganizar las fuerzas que habían estado luchan durante semanas sin descanso. Stalin los observaba con una sonrisa de satisfacción en el rostro y cuando agotaron el tema, dirigiéndose a ambos les dijo: “Señores, ambos tienen 48 horas para presentarme el plan de operaciones para atacar y ocupar Berlín. Pueden retirarse." Sonaron los tacones y ambos rivales se retiraron.
El Primer Frente Bielorruso de Zhukov estaba en el Río Oder a 80 kilómetros al este de Berlín con una cabeza de puente al oeste del Küstrin. Basó su ofensiva en el bombardeo de 10 mil cañones seguido de la iluminación de la línea del frente alemán con 140 reflectores antiaéreos, para cegar a los defensores en el momento en que la infantería se lanzara al ataque con armas cortas y bayoneta calada. El punto principal del ataque sería la cabeza de puente del Küstrin por donde irrumpirían 4 ejércitos y 2 ejércitos de tanques con dos ejércitos en los flancos sumando un total de 750 mil hombres y completa superioridad aérea. Con eso esperaba arrasar a las defensas alemanas que no podrían impedir su legada a Berlín, en el término de la distancia.
Koniev, estaba un poco más lejos. Su Primer Frente Ucraniano se encontraba a 121 kilómetros al sureste de Berlín, en Río Neisse. AL estar más alejado, dependía de la movilidad, más que en el peso del ataque si quería tener éxito. Después de un bombardeo con 7500 cañones, lanzaría a través de una cortina de humo, el ataque de cinco ejércitos y dos de tanques que marcharían en su flanco derecho. Con más de 500 mil hombres, trataría de marchar a máxima velocidad en dirección noroeste rumbo a Berlín. Le habían prometido dos ejércitos de refuerzo, para estar más parejo con Zhukov en su carrera hacia Berlín, pero esas fuerzas no estarían a tiempo al momento de iniciarse el ataque. Stalin estuvo de acuerdo con ambos planes, pero con disgusto para Koniev, le dio a Zhukov la prioridad por estar más cerca de Berlín. Pero, para mantener la competencia vigente en todo momento, le dijo a Koniev, que si llegaba antes que Zhukov, o si se colocaba en mejor posición, estaría en libertad de actuar y tomar la iniciativa.
La fecha fijada por Stalin era el 16 de abril. Los mariscales tenían apenas 13 días para preparar a sus fuerzas e iniciar el ataque. Cinco días antes de que se iniciara la ofensiva, y un día antes de la muerte del Presidente Roosevelt, el teniente General William Simpson y su 9no Ejército llegaron al banco del Río Elba a 80 Km al oeste de Berlín. El 15 de abril las fuerzas cruzaron el río y estaban a las puertas de la capital. Al frente se encontraba el 12 Ejército del General Wenck quien se aprestó a contener a los estadounidenses, pero la orden de Eisenhower llegó primero: “Mantenerse en sus posiciones." Eisenhower esperaba el primer encuentro entre tropas rusas y estadounidenses en Dresden, cuando los 17500 cañones rusos anunciaron la gran ofensiva del Ejército Rojo sobre Berlín.

La Batalla de Berlín (2)

Las fuerzas del General Wenck no tenían recursos suficientes para detener al 9no Ejército de Estados Unidos. Eso era una realidad que cualquier oficial superior sabía. Pero, además, la mayoría de los oficiales generales estaban convencidos que la capital era indefendible con los recursos con que contaba la Wehrmacht en 1945. El Coronel General Guderian, Jefe del estado mayor del Ejército, le llamó la atención al OKW sobre ese punto y fue dado de baja el 6 de abril por sugerirle a Hitler, alzándole la voz, que se estaban cometiendo muchos errores y que era tiempo de negociar la paz. Guderian fue reemplazado por el General de Infantería Hans Krebs. Sólo en el entorno de Hitler, en el bunker de la Cancillería, alejados de la realidad a varios metros bajo tierra, había quienes tenían la esperanza, más que la creencia, de que se podía defender la capital e iniciar la contraofensiva utilizando divisiones, con armas y suministros, que sólo existían en el papel y en los mapas de Hitler. Sólo el Führer podía creer que los generales Wenck, Steiner y Busse tenían capacidad suficiente para rechazar a tres ejércitos perfectamente equipados y plenos de recursos, cuando los alemanes no tenían combustible, armamento, ni comida suficiente y menos unidades de reserva. Menos factible era que compañías de ancianos y niños de las Volkssturm y de las Juventudes Hitlerianas podrían impedir que tropas rusas, fogueadas en el Frente del Este durante casi cuatro años, arrasaran la capital. Menos aún era posible detener a tropas siberianas y asiáticas a quienes se les había prometido como recompensa arrasar y saquear Berlín a su libre antojo.
Coronel General Gotthard Heinrici
El mejor cambio de mando por presión de Guderian que hizo Hitler, aunque demasiado tarde, fue reemplazar a su policía, Heinrich Himmler que ostentaba el mando del Grupo de Ejércitos del Vístula, por un militar de carrera, el Coronel General Gotthard Heinrici, veterano del Frente del Este, con amplia experiencia en el manejo de grandes ejércitos.
General Theodor Busse
Las fuerzas de Heinrici comprendían el 3er Ejército Panzer bajo las órdenes de otro veterano y extraordinario comandante de tanques, el General Hasso von Manteuffel, que ocupaba el frente norte de 153 km desde Berlín hasta Stettin; el 9no Ejército del General Theodor Busse que cubría 129 km a lo largo del Oder, hasta la confluencia del Niesse, donde flanqueaba al ejército del Mariscal de Campo Ferdinad Schörner, que poco después estaría escapando de Dresden al no poder seguir defendiéndola.
General Walther Wenck
La ofensiva soviética hacia Berlín partió de Varsovia, como una gigantesca punta de lanza que terminaba en el puente de Küstrin. En toda Polonia había enormes bolsones con fuerzas alemanas rebasadas. Desde Konigsberg y a lo largo de la costa del Golfo de Danzig incluyendo Gdynia; en todo Pomerania; en Poznan que fue embolsada y rebasada sin perder tiempo; y desde allí hasta Gleiwitz. Al comenzar la Batalla de Berlín, Heinrici contaba con menos de 30 divisiones diezmadas para enfrentar a los dos grupos de ejércitos de Zhukov y Koniev. Pero además, contra las fuerzas del General von Manteuffel se cernía una ofensiva separada, el Segundo Frente Bielorruso del Mariscal Konstantin Rokossovsky en el norte.
88, la más formidable arma antitanque de la guerra
El 16 de abril a las 04:00, el masivo bombardeo seguido del alumbrado con reflectores, precedió al ataque del Primer Frente Bielorruso en la cabeza de puente de Küstrin. 500 mil granadas de artillería fueron lanzadas sobre las posiciones alemanas. Tres cuerpos de fusileros (9 divisiones) apoyados por un ejército blindado se lanzaron al ataque, pero pronto la ofensiva se detuvo. Stalin estaba furioso indagando sobre lo que estaba ocurriendo. No en vano, el astuto General Heinrici conocía las tácticas rusas. Antes del bombardeo, ordenó replegar las líneas hacia las alturas de Seelow dejando el frente desierto. Cuando el bombardeo comenzó las granadas cayeron en tierra de nadie. Luego fue alumbrada con reflectores y lo que encontraron los rusos, fueron minas y monigotes con palos, simulando rifles, que sobresalían de las trincheras. Los rusos siguieron avanzando, hasta que desde las alturas respondieron los alemanes sembrando el caos entre las líneas del Ejército Rojo que trataban de avanzar por la autopista Küstrin-Berlín. La ruta estaba sembrada de cadáveres y ríos de sangre caían sobre las cunetas de las pistas.
El 17 de abril, al finalizar el primer infructuoso asalto, los soviéticos sabían lo costoso que sería capturar las alturas de Seelow. El Ejército Rojo perdió 75 tanques, 2250 soldados yacían muertos, 3400 estaban heridos, 12 bombarderos Ilyushin yacían humeando en los alrededores. Por su parte los alemanes habían perdido dos tanques Tigre I, 4 semiorugas Hanomag, 3 cazas Me-109, 7 Stukas Junkers Ju-87 y unos 300 hombres muertos y otros 300 heridos.
Werfer 150mm
El día 18, Koniev envió otra oleada de 50 tanques medianos T-34, que inmediatamente fueron destruidos con cohetes, Stukas, minas y Panzerfausts. La segunda oleada antes de mediodía, trató de seguir el rastro de los anteriores para usar la brecha abierta en el campo de minas. Los cazas soviéticos pudieron mantener a raya a los Stukas, pero la infantería destruyó todos los tanques con cohetes, en poco tiempo 34 tanques humeaban y varios cientos de soldados soviéticos yacían regados por el camino.
Manteuffel sabía que no podría resistor mucho más tiempo al no contar con reservas ni más blindados. La defensa de las alturas de Seelow estaba en manos de los artilleros con los 88 y antitanques de 75mm. El apoyo de la Luftwaffe era crucial en esos momentos pero los cazas eran superados 20 a 1. Las bases aéreas cercanas estaban siendo diezmadas por los bombardeos.
Los observadores rusos vieron que había brechas en el sector izquierdo de las defensas alemanas y Koniev decidió lanzar por ahí su siguiente ataque. Manteuffel sabía de las brechas y esa noche ordenó cerrar las aberturas de la línea con cañones 88. El sector derecho apenas contaba con una docena de antitanques de 75mm y una gran abertura en el frente de la línea. Pero, el diminuto general sabía lo que hacía, al momento del ataque podrían girar los cañones cerrando el espacio que además fue totalmente minado. La 5ta División SS-Wiking y la 28 División SS-Wallonien y un gran grupo de fuerzas rezagadas se le unieron llevando varios cañones soviéticos capturados y dos tanques T-34. Además Manteuffel había incorporado a sus fuerzas, artillería pesada de la 11 División Panzergernadier SS-Nordland y de las 23 División SS-Nederland, aunque debido a las pérdidas, las cuatro divisiones combinadas no tenían el poderío ni de una división completamente equipada.
Schienenwolf destruyendo una vía férrea durante la retirada.
El ataque nocturno fue detenido, pero al amanecer del día 10, las fuerzas alemanas, hambrientas, sin dormir, sin reemplazos, recibieron el saludo de una andanada de artillería rusa de 152mm. En 10 minutos, dos 88 y uno de los T-34 fueron destruidos. Donde caía un obús quedaba un cráter de 1 metro de profundidad y 150 metros alrededor del blanco todo quedaba destruido. Después de 30 minutos de fuego artillero aparecieron los tanques que fueron recibidos por la artillería antitanque destruyendo el 30% de las fuerzas rusas. Las líneas alemanas seguían retrocediendo ordenadamente. Voluntarios quedaban armados con Panzerfausts para proteger el repliegue. La mayoría de esos voluntarios eran los heridos, pues sabían que no había medios para ser trasladados a retaguardia y preferían morir peleando que caer en manos de los rusos, quienes no tenían misericordia.
El 19 de abril a las 09:15 Koniev llamó a su comandante subordinado inmediato y le dijo que si sobrevivía al siguiente ataque, sin haber desalojado a los alemanes de las alturas de Seelow, sería fusilado por cobardía. Cañones antitanque fueron enviados al frente detrás de las líneas rusas apuntando a las espaldas de sus propios camaradas. El ataque se inició, la infantería rusa fue diezmada por las ametralladoras alemanas hasta que se quedaron sin municiones. Cientos de tanques rusos humeaban en las tierras bajas. No menos de 400 alemanes perdieron la vida, junto con 2000 rusos muertos por alemanes y sus propios camaradas.
Manteuffel no tenía más esperanza ante la imposibilidad de obtener más material antitanque, no importaba cuántos rusos mataran sin reemplazos serían diezmados. Las municiones escaseaban y los pedidos al Cuartel General de armas, municiones, reemplazos, material médico, alimentos y agua, no tenían ya respuesta. Manteuffeel instruyó a sus comandantes a usar su propia iniciativa debido a que ya no era posible coordinar la defensa ni esperar apoyo de ningún tipo. Koniev pensaba lo mismo, pero había perdido 4000 hombres y 300 tanques en un sólo día.
Ese mismo día enormes contingentes de fuerzas soviéticas, con unidades comandadas por comisarios en las espaldas, prestos a disparar contra cualquiera que dejara de avanzar o pretendiera dar media vuelta, lograron sobrepasar Seelow con enormes pérdidas. Pero nuevamente fueron detenidos cuando el General Busse, mandó las únicas fuerzas que podía contar en reserva, el 56 Cuerpo Panzer al mando del General Karl Weidling. Stalin estaba fuera de sí, al no explicarse cómo las fuerzas de Zhukov eran detenidas. Ordenó a Koniev, que estaba haciendo muchos progresos en el sur, rebasando en entre el Niesse y las aguas del Spree, a las diezmadas fuerzas de Schörner, que hiciera girar a sus tanques hacia el norte. En esos momentos la capital estaba a punto de ser encerrada en un movimiento de pinzas.
El 20 de abril, cuando Manteuffel era asediado por Rokossovsky, el 9no Ejército de Busse comenzaba a desintegrarse y Zhukov que se encontraba apenas a 35 kms de Berlín inició el bombardeo de la ciudad. El 9no Ejército y los defensores dentro de la capital, se encontraban entre las pinzas del Ejército Rojo que se cerraban.
Tanto Zhukov como Koniev enviaron puntas de lanza hacia el oeste, hacia el río Elba donde se encontraron con las fuerzas estadounidenses en Torgau el 25 de abril. Dos días antes, Hitler envió mensajes al General Wenck para que acudiera en ayuda de la capital sacando al 12 Ejército de sus posiciones en el Elba, en los alrededores de Magdeburgo para dirigirlo a máxima velocidad hacia Berlín. El 28 de abril, el 12 Ejército llegó a Postdam, donde fue atacado por poderosas fuerzas rusas que le cortaron el camino. Sin poder avanzar más, Wenck pudo unirse a lo que quedaba del 9no Ejército en el sur de Berlín. Incapaz de poder hacer nada más, sólo pudieron mover las fuerzas que restaban hacia el oeste para capitular ante las fuerzas estadounidenses.
Sólo recientemente fuentes rusas han afirmado, que el Ejército Rojo tuvo 10 mil bajas durante la Batalla de las Alturas de Seelow, pero analistas creen que las cifras deben ascender a 30 mil muertos cuando menos. El propio Stalin dijo que perdía 1000 hombres diarios, sólo porque la artillería rusa era incapaz de adelantar el fuego de manera correcta cuando la infantería rusa avanzaba.

La Batalla de Berlín (3)

Luego de los saludos de rigor, pues el 20 de abril se celebraba el cumpleaños de Hitler, fue convocada la reunión cotidiana para analizar la situación militar. Keitel, Jodl, Krebs, algunos ayudantes y asistentes, expusieron al Führer la situación. Con prudencia, Jodl y Hans Krebs —este último sucesor de Guderian como Jefe del Estado Mayor del Ejército— dieron a entender que el Ejército 9 estaba prácticamente cercado y Berlín en realidad también, pero le informaron al Führer que al norte de la ciudad, en el flanco sur del 3er Ejército Panzer-SS, Steiner estaba organizando un Grupo de Combate.
Niños militantes de las Juventudes Hitlerianas, defensores de Berlín, son felicitados y condecoradoscon la Cruz de Hierro de 2da Clase, por Hitler.
Después que Zhukov se infiltró hasta los arrabales de Berlín, tras romper las líneas en las Alturas de Seelow, el flanco sur del 3er Ejército Panzer de von Manteuffel quedaba de repente al descubierto. En esta situación el comandante en jefe había dado órdenes a Steiner para que organizara una defensa provisional para proteger el flanco del 3er Ejército Panzer-SS, derrotado en Pomerania y, al recibir la orden de Heinrici, estaba ocupado en reclutar unidades de ataque en Mecklenburg de los restos de otras divisiones y en general de donde buenamente podía. Steiner se dedicó con todas sus fuerzas, con lo poco que realmente disponía de personal, a llevar la orden de Heinrici a buen término, esto es, a cubrir la deficiente retaguardia de Manteuffel por el sur.
Cuando Hitler escuchó sobre el "Grupo de combate Steiner" reaccionó de manera por demás inadecuada. Ordenó que Steiner, no apoyara el 3er Ejército Panzer, sino que atacara en 24 horas en dirección sur desde Oranienburg-Eberswalde- para dividir y destruir las avanzadas de Zhukov y que estableciera contacto con el 3er Ejército Panzer y Berlín. Luego de eso, durante la noche varias veces que el 9no Ejército atacara en dirección sur, y que el 4° Ejército Panzer de Schörner lo hiciera hacia el norte, para formar un nuevo frente. Nadie se atrevía a volverlo a la realidad. Pese a que el "Grupo de combate Steiner", a pesar de los esfuerzos de su jefe no tenía capacidad para realizar un ataque que detuviera a los rusos y el "Ejército Wenck" tampoco podía intentar acudir en ayuda de la capital, puesto que apenas podía defenderse a sí mismo. Las órdenes comenzaron a redactarse. La ciudad de Berlín agonizaba. Hasta ese día, dos millones de berlineses habían ido a trabajar cada mañana, no a partir de entonces. Doce años después de que Hitler anunciara la creación del Reich de los mil años, se estaba desintegrando. El Parque Zoológico, por primera vez desde que comenzó la guerra, cerró antes del mediodía, al mismo tiempo que se cortaba la energía eléctrica. Sólo la distribución de alimentos se hizo normalmente y el resto del día y durante la noche no hubo ataques aéreos.
El U-Bahn operaba, mientras las rutas no hubieran colapsadopor falta de electricidad o destrucción de la víasy estaciones por los bombardeos.
Pero el cerco sobre la cancillería se estaba cerrando y se oían los cañones rusos que no cesaban de disparar. El bunker del Führer estaba a suficiente profundidad bajo la superficie, donde no llegaban los estruendos de la artillería enemiga. Pero en la periferia docenas de miles de civiles morían diariamente a manos de los rusos. Las mujeres no se escapaban de la violación, las madres trataban de proteger a sus hijas, mientras hombres y niños morían en las calles tratando de impedir que llegara la muerte a sus casas. Nadie se escapaba, ni ancianos, ni enfermos, ni inválidos.
En las primeras horas de la mañana del 21 de abril, Steiner recibió la orden estricta de atacar en dirección sur. Pero Steiner no tenía con qué atacar; por el contrario, tenía enormes dificultades para cubrir a duras penas el flanco sur del 3er Ejército Panzer con los pocos hombres que había conseguido reunir en Südmecklenburg, siguiendo las órdenes de Heinrici. Simplemente no podía hacerlo. Lo mismo ocurría con el Ejército 12 de Wenck. El General Wenck era uno de los generales jóvenes mejor dotados de la Wehrmacht. En febrero, en camino hacia el frente del Oder, mientras manejaba su propio carro, por agotamiento sufrió un accidente. A fines de marzo abandonó el hospital con la fractura de cráneo apenas curada y se le confió inmediatamente la tarea de reclutar un ejército en la zona Dessau-Wittenberg, usando el personal a medio entrenar de la Escuela de Oficiales, de la Escuela de Carros de Combate y del Servicio del Trabajo. Hitler esperaba que ese ejército liberara al cercado Grupo de Ejércitos de Model, a unos 200 Kms en la zona del Ruhr. Pero, en esos momentos el Ejército 12 existía sólo en el papel; a finales de abril esa fuerza era una realidad, pero demasiado débil e insuficiente.
El S-Bahn, util medio de transporte de tropasFue usado por los berlineses para ir al trabajo hasta el día de la muerte de Hitler.
El día 22 de abril hubo una crisis en el bunker. El cerco de la ciudad era casi completo en aquellos momentos; al sur las vanguardias de Koniev se hallaban en el canal de Teltow, al oeste habían ocupado desde el Havel hasta Spandau, al este estaban los carros de combate ante Weissensee, a diez kilómetros del centro de la ciudad. El Ejército 9 estaba cercado al sudeste de Berlín, como había predicho el General Heinrici, y empeñado en una desesperada defensa. En la mañana de ese día Hitler estaba aún tranquilo. Sobre el mediodía recibió a un emisario del 6° Ejército Panzer-SS, al cual estaba asignado "Leibstandarte Adolf Hitler" que en Austria luchaba bajo el mando de Sepp Dietrich. Esa unidad de élite se encontraba casi intacta y desconocía el verdadero estado de las fuerzas que defendían Berlín. Pero, volviendo a la realidad, Hitler se percata que ni Steiner ni Wenck han cumplido sus órdenes.
Hitler sufre una crísis
Hitler ordena al personal subalterno que salgan de su despacho. Sólo quedan con él Keitel, Jodl, Krebs, Burgdorf (general, ayudante jefe de la Wehrmacht ante Hitler y jefe de personal del Wehrmacht) y Bormann. Y entonces rompe en un estruendoso y apenas inteligible acceso de cólera. Los que están fuera, tras la puerta, e incluso los cinco hombres que están ante él apenas pueden comprender el diluvio de voces. Sólo sobresalen las palabras: "Traición, mentira, hipocresía, no se puede creer en nadie, nadie me comprende, todos son muy poco para mi, para mis metas, el pueblo, los generales, las SS, todos..." Hitler se desploma sobre el escritorio con una crisis de llanto. Keitel, Jodl, Krebs, Burgdorf y Bormann quedaron mudos de estupor. Pero antes de que los presentes pudieran salir de su asombro, Hitler levantó la cabeza, sacudido todavía por el llanto, dijo "No hay ninguna razón más para seguir, todo se acabó, la guerra está perdida, el nacionalsocialismo y yo personalmente, hemos fracasado." Luego de una pausa continuó: "Quien quiera abandonar Berlín, puede hacerlo." Hitler tomó la determinación de quedarse allí y ya que por motivos de salud no podía luchar, decidió que pondría fin a su vida.
Muchos edificios estaban en llamas y refugiados buscaban un techo en casa de parientes
Hitler se niega a salir del bunker
Jodl. Keitel y Bormann le dijeron a Hitler que fuera al sur, donde había unidades intactas, pero se negó. Le dijeron que había que resistir hasta que los anglo-americanos disputaran con los rusos y entonces ganarían la guerra. A altas horas de la noche del día 22 y en la madrugada del 23 de abril, Hitler, toma algunas decisiones: reparte el mando, a la vista de que en pocos días el territorio del Reich sería dividido, de la manera siguiente: en la mitad septentrional el gran almirante Dónitz, en la mitad meridional el mariscal Kesselring. Envía a sus más íntimos consejeros militares, Mariscal Keitel y General Jodl, a poner en acción las órdenes de ataque que Steiner y Wenck habían recibido. Despoja a Góring de todos sus títulos y cargos -éste se encontraba entonces en Berchtesgaden sin preocuparse de la situación y nombra al General Ritter von Greim como nuevo comandante en jefe de la Luftwaffe, que no existían ya prácticamente, al tiempo que lo asciende a Mariscal. Le ordena asimismo apersonarse en el bunker (lo que obligó a Hanna Reitsch a traer y llevar al comandante en pleno combate). Como colofón, Hitler nombra de improviso comandante de Berlín al General de Artillería Weidling, jefe del 56° Panzerkorps, a quien había citado en el bunker para comunicarle su sentencia de muerte por cobardía. El 56° Panzerkorps de Weidling se repliega a la ciudad y comienza con terrible dureza lo que Heinrici y otros habían esperado evitar: la lucha casa por casa en la capital.
El precario sistema de defensa de Berlín
Militarmente Berlín no estaba preparada para defenderse. La última línea de defensa estaba en el Oder. Las defensas anticarro y otras similares que habían sido preparadas a la ligera en los barrios periféricos son deficientes y poco aprovechables. La distribución de la ciudad y sus alrededores en ocho zonas de defensa en forma de cuña, con el vértice convergiendo en el centro de la ciudad (mandos A-H) y cuatro círculos concéntricos de barricadas (el más amplio, en las afueras de la ciudad; el «círculo verde» en los barrios extremos a lo largo de canales e impedimentos semejantes; el círculo interior a lo largo de las líneas del tranvía; y el círculo de la ciudadela, llamado núcleo, en la zona de residencia del Gobierno), no era más que un esquema teórico. Nunca existió un frente coordinado, como tampoco un servicio militar de información. Los oficiales de Weidling consiguieron informarse de la marcha de los sucesos por medio del servicio público de teléfonos, que funcionó hasta casi el final: llamaban a conocidos o a cualquier número telefónico y preguntaban si los rusos habían llegado, y, si así era, las fuerzas de que disponían.
Berlín estaba en ruinas llameantes, mientras la infantería rusa parecía indetenible.
Estas facetas no deben hacer olvidar que los pocos defensores, alrededor de 45.000 soldados (los restantes del 56° Panzerkorps de Weidling, unidades de apoyo, etc.), 40.000 hombres de las Volkssturm y algo más de 4000 de las Juventudes Hitlerianas lucharon con un encono sin igual.
Las ruinas de las casas bombardeadas favorecían a los defensores. La avanzada rusa, que atacó con sorprendente efectividad y rapidez por todos lados de la periferia, se componía esencialmente de carros de combate y éstos no valían para la lucha callejera, puesto que los carros tienen su punto ciego en la parte superior y desde los huecos de las ventanas se les podía combatir con facilidad. Solos estaban indefensos. Además de esto, Berlín era una ciudad antigua; los muros que habían quedado de las casas destruidas eran macizos, la mayoría de hasta un metro de espesor, y prestaban un refugio seguro contra las armas de la Infantería. Los rusos tuvieron que entrar peleando calle por calle en el mar de edificios, tributando así numerosas bajas. Frenarles, sin embargo, resultaba imposible: su superioridad en material era demasiado grande y, por el contrario, el abastecimiento de armas y municiones de los defensores era muy deficiente.
El cerco de la ciudad iba estrechándose cada día más y más. El 24 de abril se oía ya el fragor de la lucha callejera en Zehlendorf, Tempelhof y Neukölln; al día siguiente los rusos barrían el interior de la ciudad con fuego graneado y se preparaban para ocupar el centro. Por doquier rusos, blancos, mongoles y siberianos asaltan las casas, matando a todo aquel que se oponga a un robo o violación. Muchos hartos ya de violar y robar le disparan a todo lo que se mueve. En las trincheras y barricadas se agazapan los niños y ancianos de las Volkssturm, todos ruegan que primero aparezca un tanque, antes que un ruso. Los Panzerfaust estan listos, un solo disparo un tanque menos. En las ventanas las botellas con gasolina esperan. La sed y el hambre ya no se sienten, no importa, porque nadie pretende sobrevivir, sólo destruir un tanque antes que llegue la muerte.
Casamata antitanque sobre una de las entradas al bunker
El presagio del ocaso
Desde la crisis del 22 de abril. El ambiente en el bunker se hizo tenso e irreal. Los hijos de Goebbels. Helga (12), Hilde (11), Helmut (9) Holde (8), Hedda (6) y Heide (4), jugaban despreocupada y alegremente, sin sospechar que estaban sentenciados a muerte. Magda Goebbels había decidido la suerte de ella y sus hijos. Ni su marido ni Hitler había podido persuadirla de que fueran a Berchtesgaden. Hitler, después de haber reprimido su primer impulso de abandonarlo todo, seguía jugando su papel de Führer; se ocupaba por una parte en catalogar documentos para su destrucción, por otra requería urgentemente información por radio sobre los movimientos de las tropas del Grupo Steiner, del Ejército de Wenck y del Ejército 9. Todas estas unidades combatían aún. El sitiado Ejército 9 de Busse se desplazaba lentamente hacia el oeste. Las débiles fuerzas de Steiner trataban, bajo la influencia de Jodl, de romper el cerco hacia Berlín, pero quedaron detenidas como Steiner había predicho. Wenck consiguió dirigir su flamante y bisoño Ejército 12 desde el frente del Oeste hacia el Este. Sin embargo, no pudo lanzar un ataque efectivo contra el cerco de Berlín. El general sabe que no hay solución, pero entrevé otra posibilidad más lógica: avanzar hacia la parte sur de Berlín en dirección este, lo bastante para alcanzar al Ejército 9 y tratar de romper el bloqueo para liberar a las fuerzas supervivientes y a la población civil.
El Ejército de Wenck lo consigue. Se producen combates en las cercanías de Ferch y allí están los camaradas del Ejército 9. Por un corto espacio de tiempo se ha abierto una brecha en las líneas enemigas por la que los supervivientes (con y sin uniforme) salen en dirección oeste.
El zoológico funcionó hasta el último día.
A 16 metros bajo tierra, en el bunker, Hitler no acepta la derrota, le quita el mando del Grupo de Ejércitos Vístula al General Heinrici y lo sustituye por el general Student. El Gruppenführer-SS Otto Fegelein, adjunto de Himmler en el bunker, informa a Hitler sobre las negociaciones de su jefe con Occidente. Hitler, estalla en furia, destituye a Himmler de todos sus cargos y envía al jefe de la Aviación, Greim, con Hanna Reitsch como piloto, para ponerlo bajo arresto. Fegelein, que es cuñado de Eva Braun, es fusilado por traición.
En las reuniones del bunker había aparecido entretanto un nuevo personaje, el Brigadeführer SS General Wilhelm Mohnke. El 20 de abril, el aguerrido y leal Mohnke, con 1000 hombres de la Panzerdivision "Hitlerjugend" de las Waffen-SS, se encarga de la defensa de la Cancillería del Reich; él es el comandante de la "ciudadela", de la zona de la residencia del Gobierno. Se halla bajo las órdenes directas de Hitler y está decidido a luchar hasta el final.
La hora final
Mohnke ordena reponer las reservas de víveres y las existencias de armas y munición conseguidas de los depósitos y vagones que todavía no habían caído en manos del enemigo. Instala su puesto de mando en uno de los sótanos bajo la nueva Cancillería del Reich, justo al lado del dispensario médico de urgencia. Desde que la lucha se desenvuelve en los barrios más céntricos, se suceden escenas dantescas en este dispensario. Heridos graves llegan sin cesar con miembros destrozados, heridas de bala en el vientre; el profesor Haase opera y amputa sin descanso.
El día 29 de abril de 1945, en el bunker, Hitler se casó con Eva Braun y dictó sus testamentos político y personal. En el testamento político Hitler designa al Gran Almirante Dónitz como presidente del Reich y a su Minstro de Propaganda, Josef Goebbels, lo nombra Canciller. Poco antes había destituido de todos los cargos y privilegios a Herman Goering y Heinrich Himmler.
Eva Braun nunca quiso separarse de Hitler, pese a la orden de que fuera llevada a Munich. Eva lo aceptó al comienzo, pero luego regresó a Berlín y no quiso volver a partir de marzo.
Eva Braun era también la única persona en el bunker que pensaba más allá del techo protector del bunker en la espantosa lucha que se desarrollaba sobre la superficie. Le preocupaba las muertes inútiles de miles de civiles. Hizo muchas preguntas a todos sobre eso, pero nadie pudo darle una respuesta.
El Dr. Haase, gravemente enfermo, opera hasta caer extenuado, pero por suerte para los heridos se ha encontrado casualmente a otro médico, el profesor Schenck. Es internista, pero en la necesidad, actúa como cirujano; Haase, sentado a su lado, le va dirigiendo con voz débil. En la madrugada del 30 de abril Hitler invita al extenuado Haase a visitarle para informarse con él los métodos más seguros de suicidio. A las 06:00, tras la conversación con Haase, hace llamar a Mohnke. La Cancillería está sitiada a esas horas. Se lucha aún con una enconada dureza en el Tiergarten, en Potsdamer Platz, en el Ministerio del Aire, en el Lustgarten, a no más de 300 o 400 metros del refugio de Hitler. Mohnke, le comunica a Hitler que sólo puede resistir 24 horas a lo más. "Entonces ha llegado la hora", dice Hitler. Palabras que Mohnke no comprende. Lo que significan se lo aclara después el jefe de batallón de las SS Otto Günsche, ayudante de Hitler. El Führer le ha encomendado que se preocupe por todos los medios de la destrucción completa de su cadáver.
Poco después de las 15:00 horas Hitler y su esposa se despiden de todo el personal: Goebbels, Bormann, Krebs, el embajador Hewel (representante del Ministerio de Asuntos Exteriores), el vicealmirante Voss (Agregado de Marina), el Brigadeführer SS Ratenhuber (jefe de la escolta), secretarias, servidoras y cocinera, se retiran a sus habitaciones. El Sturmbannfuehrer-SS Otto Günsche, ayudante personal de Hitler, monta guardia ante la puerta. Magda Goebbels, al ver la vigilancia de Günsche, se precipita en la habitación de Hitler y le pide que abandone Berlín. Hitler le pide a Günsche que la saque. Algunos creyeron haber oído un disparo poco después de las 15,30 horas. Según Günsche, que después de la guerra estuvo preso en Rusia por diez años, dijo que "el disparo no se oyó"; lo que puede ser verdad, pues la Cancillería del Reich estaba bajo el fuego de la artillería pesada y, eso sí que se oía incluso en el bunker, a 16 metros bajo la superficie. Luego de 10 minutos de espera, Linge el asistente de cámara de Hitler entró con Bormann siguiendo las órdenes recibidas. Hitler y su esposa yacen muertos en el pequeño sofá; Hitler se ha disparado un tiro en la sien derecha y al parecer ha tomado al mismo tiempo una cápsula de ácido cianhídrico, su esposa ha utilizado sólo el veneno.
La lucha era calle por calle y casa por casa.
Günsche se dirige a la sala de reunión y anuncia: "El Führer he muerto". Günsche, Linge, Bormann, Goebbels y Axmann observan los cadáveres. Günsche y Linge sacan los cuerpos al patio y los incineran con gasolina. Al amanecer del 01 de mayo, fuera de la Cancillería se lucha todavía. El nuevo canciller del Reich envía a Krebs, con una carta para Stalin, a entrevistarse con Zhukov. Goebbels le comunica la muerte de Hitler y propone un alto el fuego en la zona de Berlín para que se constituya el nuevo Gobierno y se acuerden los próximos pasos a seguir. Zhukov envía por teléfono el mensaje de Goebbels a Moscú y recibe la respuesta: "Nada de negociaciones. Sólo rendición incondicional". Krebs regresa a mediodía al bunker e informa.
En la noche del 01 de mayo Magda Goebbels envenena a sus seis hijos. El último canciller del Reich y su esposa se despiden de los pocos que quedan en el bunker. A la 21:00 están muertos. Goebbels le ordenó a su ayudante el oficial de las SS Schwägermann, que su cadaver y el de su esposa fueran cremados. Había dispuesto la gasolina y mandó transportar los cadáveres arriba; pero en ese momento el tiempo era escaso: el comandante Mohnke, siguiendo las últimas órdenes del Führer, había preparado para las 23:00 horas la evacuación del resto de los ocupantes de la Cancillería. Así, los cadáveres del matrimonio Goebbels sólo quedaron ligeramente calcinados. Los ocupantes del bunker comenzaron la evacuación. Uno tras otro, en pequeños grupos, abandonaron la Cancillería del Reich. Poco después de medianoche el bunker del Führer estaba vacío.
La radio alemana le dice al mundo, que Hitler ha muerto.El Almirante Doenitz es el nuevo Führer. La batalla comtinúa.Las rendiciones cominezan en tres frentes.
Pero no totalmente. Quedaron allí ocho cadáveres: los seis hijos de Goebbels y los generales Burgdorf y Krebs, que se habían disparado un tiro, y dos supervivientes. Uno era el soldado de las SS Rochus Misch de 28 años, que pertenecía al servicio de la central de comunicaciones del bunker y que en medio de la excitación general se había quedado dormido. El otro era Johannes Hentschel, jefe de máquinas del bunker y el único civil. Hentschel no dormía en la madrugada del 2 de mayo, se quedó en el bunker porque atendía el motor diesel que proporcionaba aire y agua a las instalaciones, lo hacía también para la enfermería, donde había enfermos y heridos. Misch decidió en la mañana del 2 de mayo, que lo mejor era irse del bunker. Hentschel se quedó completamente solo y sube al exterior, pero el fuego de la artillería pesada lo obliga a regresar. Poco después llegan los rusos.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home